La fundación de Xocolates Torras va ligada a Dolors Torras Rovira, una mujer emprendedora, descendiente de una familia de papeleros, posiblemente oriundos de la comarca de la Anoia y que hicieron hacia nuestra comarca de la mano de Melcior Torras Farrès, que si bien se instaló primero en Santa Maria de Vilalleons, en Osona, donde nacieron sus hijos, el año 1819 arrendará un molino papelero en Banyoles, conocido con el nombre de «Molí d’en Perpinyà» . Pocos años más tarde, y una vez reedificado de nuevo, se le conocerá como el «Molí Nou», y lo dejará en manos de su hijo Francesc Torras Ricart. A la muerte de este le sucedió su hijo Melcior Torras Prat, y al que a su vez lo hará su hija, la Dolors Torras Rovira.
La fábrica que Dolors heredó, era una fábrica papelera, con la patente de la marca «Tres Torras» -que compartía con los descendientes de su tío, instalados en Sant Joan Les Fonts- con dos tinas, una para papel blanco común y otra de papel florete o fin para escribir.
Casada en 1866 con Martirià Morgat, constituyó con él, a finales de 1871, la sociedad mercantil Torras y Morgat, que será operativa a partir del 1 de enero de 1872. Ella era el socio capitalista y Martirià, el socio industrial. Mediante este convenio, que tenía una duración igual a la que tuviera el matrimonio y donde se especificaba que cada uno, mensualmente, podía retirar 250 pesetas de la caja, Martirià concedía a su esposa autorización para ejercer el comercio, en el ámbito estricto de este contrato.
Esta sociedad, que poco a poco fue dejando de lado la fabricación de papel como tal para centrarse en la producción de papel de fumar, incrementó la producción, entre 1889 y 1900 hasta llegar a tener 5 tinas dedicadas a este producto , el cual les hizo ganar -junto con sus parientes de Sant Joan Les Fonts- la medalla de plata en la Exposición Universal de París de 1889.
Pero paralelamente al negocio del papel, Dolors Torras, el año 1890, en dos salas de la misma fabrica papelera inició un nuevo negocio: la fabricación de chocolate, y adaptando como marca la misma que habían patentado su padre y su tío por el papel: las «Tres Torras».
A la muerte de su marido, en 1898, la sociedad se disolvió pero ella siguió adelante con los dos negocios: el papelero y el chocolatero, hasta que tres años antes de su muerte, ocurrida en 1913, dejó en herencia, el edificio y el negocio, a su ahijado, Melcior Barceló, que en poco tiempo se dilapidó la fortuna. El negocio de papeles cerró y la fábrica de chocolate fue arrendada a Celso Costa Mascaró y Joan Boschmonar Quintana, que centraliza el «Molí Nou» toda la empresa: fábrica, almacén y despacho, ya que hasta entonces, las oficinas estaban en la calle del Progreso número 8 de Girona. En 1922, se deshace la sociedad y queda al frente de la empresa lo que hasta entonces era su director, Josep Costa, hijo de Celso, que dos años más tarde comprará toda la fábrica a Melcior Barceló. La construcción era bastante antigua y esto hará que en 1927 se trasladaran a una nueva ubicación situada en la actual Avinguda dels Països Catalans.
En 1947 la sociedad pasa a nombrarse «Hijos de J.Costa S.L», y se hacen cargo los hijos de Josep: Celso y Joan; en 1959 se crea Chocolates Torras S.A, apenas un año después de dar de baja los dos molinos que aún tenían en funcionamiento. Finalmente el día de Sant Josep de 1973 bajo el nombre de Fàbrica de Xocolates Torras de Celso Costa S.A. se trasladan definitivamente a la actual sede, en el kilómetro 14 de la carretera de Banyoles a Girona, en el término municipal de Cornellà del Terri.
En 1992, la empresa pasa a manos de la familia Sans de Mataró que es quién lleva actualmente las riendas de Xocolates Torras, que ha esdevenido un referente en Europa en la producción de chocolate sin azúcar. La empresa exporta actualmente a los cinco continentes del mundo y centra gran parte de su negocio en el mercado internacional, produciendo cerca de dos mil toneladas anuales de chocolate.







