Francisco "Paco" Félez Álvarez nace en 1910 en Berge, cerca de Alcanyís, en Aragó. Cuando tiene tres años, la familia marcha hacia Barcelona y se instalan en el barrio del Poble Sec, bajo la montaña de Montjuïc, donde se construirán los pabellones de la exposición internacional de Barcelona de 1929. En este lugar se reunían muchos recién llegados a la ciudad, los cuales han de marcharse cuando se inician los trabajos de la exposición.
De joven trabaja con un fontanero y luego a la compañía de tranvías, fabricando útiles y bobinando motores eléctricos. La educación académica que tiene se limita a unos pocos años en el Ateneu Obrer de Barcelona, pero la experiencia en los diferentes trabajos le sirve para idear ingenios que hacen prever su capacidad. Tiene un pequeño taller en el mismo barrio donde, además de trabajar por los vecinos, comienza con sus experimentos.
Se casa con Elisa Garriga i Badosa y van a vivir al barrio de Vallcarca. Al comenzar la guerra el matrimonio tiene dos hijos, de los seis que tendrán. Le llaman a filas y va al frente de Aragó. La madre y los hijos van al piso de la familia en el Raval. La guerra termina y la familia no sabe nada del padre.
Viven un año de incertidumbre hasta que les puede enviar una carta desde Cádiz donde explica que es prisionero de guerra. Poco después le liberan y vuelve a casa. La posguerra en la ciudad se hace muy dura para la familia. Paco tiene dificultades para volver al trabajo y cuesta sacar la familia adelante con las perspectivas laborales y económicas de la Barcelona gris de los cuarenta.
Tiene en la cabeza la idea de un bomba de agua, sin embargo el barrio viejo de la ciudad no es el lugar adecuado para desarrollarla. Su hermano José se ha instalado en la horta del senyor Narcís, ahora Cal General en Banyoles. Los canales del lago que rodean el lugar son el lugar ideal para desarrollar su invento.
Los resultados tardan en llegar, la falta de recursos materiales y técnicos hubieran hecho desistir a más de uno. La búsqueda insistente de una idea, y quizás la tozudez, consiguen que, después de muchos intentos, con el agua hasta las rodillas durante muchas horas, aquella bomba funciona.
Es el año 1947 y un primer prototipo parece que funciona. Necesitaba una flotador que la hacía flotar pero cualquier inestabilidad la hacía hundirse en el agua y termina dañada. Los hermanos animan y buscan inversores para desarrollar el proyecto. La colaboración del fabricante de las "botas de montaña" Fontfreda de Tortellà, que suministra goma de calidad y la empresa Bombes Berta incentivan el cambio del taller a Cal Moliner de la calle Llibertat y poco después ya tienen una bomba que se sumerge y recompensa sus esfuerzos con una bomba que ya se puede destinar a la producción.
El éxito los lleva a la calle Girona donde instalan la fábrica y se produce a buen ritmo. Son las primeras bombas de agua eléctricas que se producen en Banyoles.
Pasados los años, tenemos que hablar de Paco Félez como un inventor de su tiempo, que con recursos muy limitados, pero con imaginación y espíritu de superación personal, consigue desarrollar una idea útil y práctica que mejoró el día a día de muchos hogares. Podemos hablar de la bomba de agua, pero también de otros inventos como una sierra para cortar madera o un calentador de agua a baja presión.
También como industrial innovador, precursor de un sector que será muy vivo en la comarca. Algunos con la misma idea, otros con tecnología y recursos muy diferentes y otros desarrollando bombas para otros líquidos o de otros sectores productivos. No podemos decir que él sea el origen de toda esta industria, pero si que fue el primero en la comarca.







